LIBRE OPINION.: EL VERDADERO ROL DE LAS JUNTAS DE ACCIÓN COMUNAL

Por: Miguel Gaitán. Gestor comunitario - Director de El Tocadiscos en Télmex Pereira.- Las Juntas de Acción Comunal como organizaciones de primer grado, se convierten en gestoras de su propio desarrollo a través de la planeación participativa, involucrando todos los sectores de la población, con una mirada crítica a la situación partiendo de realidades concretas vividas por los habitantes de un territorio determinado. Las necesidades deben plantearse mediante propuestas plasmadas en planes de acción y planes de desarrollo locales que deberán articularse al plan de desarrollo municipal y departamental en lo concerniente a las políticas, programas y proyectos, guardando a su vez coherencia con los postulados del plan nacional de desarrollo.
En este proceso de planificación se debe tener en cuenta los direccionamientos del POT, los planes parciales, las zonas de expansión y la planeaciòn estratégica, en aras de involucrar elementos aportantes al desarrollo pero con la participación directa de la sociedad civil organizada y no organizada.
Si bien es cierto la ley 743 de 2002, el Decreto reglamentario 2350 de 2003 y el decreto 890 de 2008, fijaron las pautas para que las Juntas de acción comunal orientaran su visión hacia un proceso de modernización, podemos decir que la planeación participativa se fundamenta en la ley 152 de 1994 (Ley orgánica de los Planes de Desarrollo), donde involucra directamente a la población en el planteamiento de sus problemas pero también en el planteamiento de alternativas de solución, partiendo del reconocimiento del individuo como SUJETO DEL DESARROLLO Y NO COMO OBJETO DE ÉSTE; es decir, a través de la identificación de su potencial, exaltando el constructivismo como elemento fundamental propositivo, analizando sus fortalezas y debilidades con el fin de resaltar la importancia del individuo en la generación de su propio desarrollo en la búsqueda de la densificación del tejido social.
En el momento de la ejecución de las propuestas de desarrollo, se debe tener en cuenta la voluntad de las comunidades plasmadas en los planes de desarrollo local o de otra índole, ya que es el ejercicio planificador el que permite la interacción entre la comunidad y el Estado, a través de la concertación y el consenso para que dichas propuestas sean viables en términos técnicos y de recursos.
Finalmente, se debe hacer referencia a la sostenibilidad de los procesos planificadores, porque es la misma comunidad organizada y no organizada y en un ejercicio de democracia directa, la que debe hacer seguimiento y control social a las Acciones del gobierno local, departamental y nacional, mediante la implementación de veedurías y otro tipo de espacios que les permita recuperar la confianza en sus gobernantes, acogiendo las herramientas para exigir el cumplimiento de compromisos plasmados con anterioridad en programas de gobierno y planes de desarrollo.
Desde que se crean las Juntas de Acción Comunal en procura de la generación de desarrollo que tuvo el país en la década del 50, no solo tenía fundamento en la Institucionalidad sino en los mecanismos de funcionamiento de dichas juntas, debido a los auxilios parlamentarios que se manejaban como cupos presupuestales, con una orientación política y partidista que determinaba una inequidad manifiesta en la población de un territorio determinado.
Como todo proceso genera transformaciones, se puede analizar que las Juntas de Acción Comunal no se escapan al estancamiento porque han sido permedadas por factores que ha retrasado su desarrollo, castrando su autonomía y libre determinación para generar espacios de diálogo y concertación en la búsqueda de políticas acordes con su filosofía y esencia creadora.
Se puede hablar en éste momento de un renacimiento social y político al interior de las organizaciones comunitaria mas antiguas de nuestro país, porque se ha generado otra dinámica enmarcada en la participación directa en los asuntos de interés general y a su interior mucho mas operativas con funciones explícitas que determinan un grado de responsabilidad coherente con su funcionalidad.
Sobre la lucha del pueblo Colombiano en las diferentes etapas de la vida política, las Juntas de Acción Comunal han sido la plataforma sobre la cual han cabalgado intereses partidistas que han atomizado su estructura en busca de poder, lo que ha creado desconcierto y debilitamiento, con la desconfianza por parte de las comunidades que restan valor a la organización de base mas antigua de nuestro país.
El reconocimiento de las Juntas de Acción Comunal como organización importante en Colombia se ha fortalecido a través de entes gubernamentales que cumplen funciones sociales en las cuales debe haber representación de sus dignatarios o delegados, para que las políticas sociales lleguen a su destino y las expectativas se vean colmadas de acuerdo a la oferta Institucional.
De acuerdo a la situación política del país, originada por la lucha de los partidos tradicionales, se vió la necesidad de organizar a la población civil en un ente que sirviera de catalizador de la lucha fratricida en que estábamos envueltos, como una salida pacífica a los conflictos, ya que la paz se conseguiría mediante la participación de todos los estamentos sociales en el desarrollo de éste, a través de la conciliación, la concertación y diálogo, para que el progreso se diera desde el sector rural, donde se había acentuado la violencia; de ahí que con la organización de la sociedad civil en un ente que recogiera las banderas para alcanzar la paz, se logró articular a la comunidad, para abrir vías rurales mediante mingas o convites, se empezó con el desarrollo local por el sistema de autogestión y se involucró a la población en la generación de elementos para vivir dignamente que le permitiera convivir pacíficamente.
Última actualización el Miércoles, 21 de Diciembre de 2011 23:26
Escrito por Otoniel
Martes, 20 de Diciembre de 2011 16:52






