Historia.: APUNTES SUELTOS SOBRE LAS MUJERES Y EL DESCUBRIMIENTO DE AMERICA

Por.: Otoniel Parra Arias.- A propósito de la celebración del 12 de octubre en Colombia, se recuerda que es en homenaje al buen ojo que tuvo Rodrigo de Triana cuando en esa fecha avistó tierra luego de más de dos meses navegando casi sin rumbo bajo órdenes de Colón y en busca de las riquezas de oriente y sus famosas especias.
Pero también sirve para hacer énfasis en algunas de las aristas históricas de la epopeya descubridora que según algunos autores fue gestada en España para desarrollar eventos de invasión religiosa y colonialista sin intenciones racistas, pues se supone que luego de asentar debidamente una invasión lo que importaba en los nuevos territorios era una sumisión pacífica y productiva.
Es el viejo cuento de la cruz y la espada o mejor de la espada convertida en cruz y viceversa; pero nos fijamos ahora en otro aspecto como es el referente a la presencia del género femenino en tales aventuras que indudablemente fue muy discreto al menos en los primeros afanes de españoles y portugueses por estos lares.
Cierto es que mucho menos en esas épocas calificadas por escritores como Felipe Fernández-Armesto, como inicios de la modernidad, pocas consideraciones había con las mujeres o al menos para tratarlas de igual a igual con las dotes de valor e inteligencia que se suponía eran cualidades netamente masculinas.
Mejor dicho y para más claridad en esas primeras carracas venía impuesto el machismo que quizás se sincretizó con actitud ídem de los aborígenes obligados anfitriones, siendo tan propensos en culturas de Incas y Aztecas a dejarle la preferencia a las damas para morir en el altar de los sacrificios como homenaje a sus numerosas deidades.
José Pérez de Barradas otro autor español nos dice en su libro “Los Mestizos de América” que solo hasta el tercer viaje de Cristóbal Colón permitieron los reyes católicos la inclusión de mujeres a bordo de las naos sin saberse sus nombres ni destino final en Santo Domingo.
Ya hacia 1502 el comendador Ovando se atrevió a llevar varios matrimonios provenientes de la clase alta que ya se había contagiado con las historias fabulosas que venían desde allende los mares casi siempre funambulescas y pletóricas de anécdotas de tesoros y lugares idílicos muy del gusto de los seguidores de lecturas románticas.
Y la apertura y visto bueno para que las damas llegaran sin aspavientos ni cuchicheos de grumetes la dio el hijo del Almirante de Indias y segundo en esta nueva dignidad, Diego Colón, en 1509 quien no tuvo inconveniente en traerse a su consorte, doña María de Toledo hasta la Isabela para que empezara a darle calor de hogar al asunto con olor de sopita caliente y casa arreglada, y cantaleta intercalada como complemento.
Doña María puso entonces el colorido de nobleza al asunto algo así como el primer mojón del matriarcado basado en sus tintineos hidalgos muy sonoros para la época pues era hija de don Fernando de Toledo, comendador de León y sobrina del rey y del duque de Alba el antepasado de doña Cayetana la duquesa que hace pocas horas en Sevilla, España se ha casado por tercera vez y a sus juveniles 85 años con un plebeyo funcionario hoy convertido en nuevo señor del Palacio de Liria y sus alrededores.
En el libro de Pérez Barradas, se rememoran que según las memorias de Fernández de Oviedo un cronista muy enterado de estos fisgoneos del corazón luego, fue desgranándose hacia estos pagos una larga serie de damas y damiselas, “algunas dueñas y doncellas hijasdalgo, e todas o las más dellas, que eran mozas, se casaron en esta cibdad con personas principales e hombres ricos de los que acá estaban…”
Hacia 1553 cuando ya el asunto del descubrimiento era una leyenda un tanto desteñida y se empezaba a hablar de la conquista pero en otros términos más civilizados y mercantilistas, según este mismo historiador llegaron a esa base de Santo Domingo “unos 70 labradores, en la mayor parte con mujeres e hijos, para poblar Montecristi y Puerto Real”.
Lo cierto es que desde el principio se buscó que no hubiera contacto entre españoles e indias, y los castigos al respecto eran cosa seria como el destierro y estaba prohibido que embarcaran mujeres en las naos, si no estaban bajo la tutela de un varón, pero a la final ya en el medio día del siglo XVI, la Casa de Contratación de Sevilla amplió la autorización para que viajaran damas sin muchos requisitos incluso con cierta disposición a brindar la picaresca de solaz y esperanza a marineros convertidos en amodorrados labriegos y comerciantes.
Por eso como lo cita el libro, Miguel de Cervantes Saavedra, muy resentido por no haber calificado como contador del nuevo reino, en un relato sobre América despotrica de las nuevas posesiones como “añagaza general de mujeres públicas”.
En todo caso desde 1526 ya se habla de damas bastante aguerridas y sin nada de nervios que hacer parte de las casas públicas de tal manera que el 4 de agosto de ese año se expide la primera autorización desde Granada para que un tal Bartolomé Cornejo edifique y haga casa de mujeres públicas en San Juan de Puerco Rico “por la honestidad de la ciudad y mujeres casadas de ella, y por excusa otros daños e inconvenientes”.
En otro recurso se permite por cédula real de 23 de febrero de 1512 la entrada en las Indias de esclavas blancas, o sea moriscas, con el fin de que “puedan servir a los vecinos de aquellas partes” y evitar que se casen con indias.
Seguramente por estos tiempos empieza a sembrarse en los conventos la bondad y recia disciplina de las mujeres en oficios humildes y estóicos como contraparte a las pilatunas amorosas y aventurillas de alcoba que inundarían la literatura liviana de esas lejanas épocas en las que las mujeres recién llegadas y las nativas a pesar su sojuzgamiento tendrían actividad protagónica sobre el varón, así fuera en la clandestinidad deliciosa del lecho amoroso y su negación en público; al respecto hay muchas historias en las que se involucran personajes como Hernán Cortés en México con la Malinche o Pizarro en la tierra del Perú.
Así que más de 500 años después, la mujer sigue luchando por sus derechos y aún habiendo obtenido muchos logros en la vida práctica, las cosas tienen cierto tufillo de tiempos añejos, incluso con alta dosis de violencia como lo atestiguan los medios de comunicación a lado y lado del Atlántico.
Última actualización el Sábado, 08 de Octubre de 2011 15:20
Escrito por Otoniel
Jueves, 06 de Octubre de 2011 11:38






