ELOTROMUNDO.: LA POLA EN SU LOCURA, CELOSA GUARDIANA DE LOS INTERESES PEREIRANOS
“La Pola” en su locura: La celosa guardiana de los intereses pereiranos.- Publicado 18/11/2011 en Diario del Otún de Pereira, por.: Otoniel Parra Arias
Desde tiempos muy de antaño los pueblos han tenido entre sus personajes conocidos a muchos calificados dentro del término popular como locos u orates, soportados con cierta dosis de comprensión por sus paisanos para convivir entre ellos siempre y cuando no exterioricen conductas de agresividad extrema.
Eso es muy notorio en los pueblos pequeños donde la configuración urbana es muy limitada y por lo tanto casi necesario encontrarse varias veces en una misma jornada con los mismos contertulios e incluso contrapartes así no sea asunto muy agradable.
En la Pereira del pasado siglo hubo varios personajes de estos que llegaron a ser famosos merced a la pluma de periodistas y escritores, como el admirado Néstor Cardona Arcila, en su semanario satírico “El Fuete”, o en las líneas que pergeñaba con especial gracia otro amigo también fallecido, Nicanor Cardona Velásquez, (padre del también periodista en heredad de su gracia narrativa, Carlos Alberto).
En aras de la brevedad solo haré referencia a una mujer conocida como “La Pola”, famosa por su amor a los uniformes militares, convencida en el itinerario laberíntico de su enfermedad mental de que era una alta oficial del Batallón San Mateo.
Rita Osorio de González, ese era su hombre de pila, una dama bajita y bastante gruesa que se autoconvenció de su grado de alta oficialidad, logrando adquirir el uniforme más parecido a tan alta investidura y cual versión femenina de don Quijote, lanza en ristre contra modernos y nefastos molinos de viento.
Como en su esquizofrenia se consideraba guardiana nocturna de la urbe, todos los días ante el alcalde, en ese entonces, Fabio Ángel Jaramillo, y el gobernador, médico, Gilberto Castaño Robledo, luego de un riguroso y marcial saludo daba curso al reporte sobre las novedades supuestamente sucedidas en la noche.
Así se volvió familiar el eco de sus pasos rubricados en el taconeo de botas altas de caballería por esos pasillos de los pisos segundo y séptimo del palacio municipal como siempre a las ocho de la mañana para su reporte de orden público. Lo cierto es que por una condescendencia con la pobre mujer y en mucho para gozarse de su deficitario estado mental los porteros le permitían acceso hasta esos despachos.
Lo mismo ocurría en el Batallón San Mateo donde ingresaba siguiendo los protocolos de rigor para presenciar la tradicional y diaria ceremonia de honores a la bandera.
La Pola desapareció un día de tantos. Las malas lenguas dicen que se ahogó en los tanques de aprovisionamiento de agua de la ciudad y que los pereiranos nos la bebimos sorbo a sorbo. Al parecer esta afirmación no tiene mayor asidero, pero en todo caso la uniformada y pacífica demente hizo discreto mutis por el foro sin que se conocieran detalles de su desaparición.
Escrito por Otoniel
Miércoles, 18 de Enero de 2012 10:09






