EDITORIAL ALFANOTICIAS EN PAPEL.: EN LA CLAUSURA DE LABORES VIGENCIA 2011 DEL CONCEJO, LA NOSTALGIA TOMÓ LA PALABRA

Por.: Otoniel Parra Arias
Como ciudadano periodista, a veces más amigo de la crítica que de la zalema he sido testigo del interés, entusiasmo y pundonor que los Concejales aplicaron a la labor esperada por quienes los ungieron en las urnas de pasadas jornadas electorales.
En efecto los acompañé en este último tramo democrático como otros colegas desde graderías en largas sesiones que empezaban a las siete de la mañana y concluían fácilmente entre la una y las dos de la tarde, apenas aminorada la fatiga por generosas raciones de café sin más complementos dietéticos, y ví como los responsables de los debates en las comisiones accidentales se la jugaban toda en aras de defender los intereses de los habitantes de esta ciudad con menos acceso a los privilegios de la comunicación en las altas esferas. A veces los encuentros verbales cual justas oratorias de torneo medieval parecían como en ese tipo de duelos, muy cercanos a confrontaciones de honor con brindis al respetable y por lo intenso del ajetreo dialéctico propensos a heridas demasiado profundas como para ser perdonadas fácilmente.
Con el fragor de la esgrima de las ideas, apoyados en manojos de documentos izados como banderines guerreros en el mástil de alguna nao de combate en alta mar, buscando hundir conceptos diametralmente opuestos.
Con afiebradas respuestas ante una supuesta ofensa mimetizada en una ironía; rescate de las consignas que cada dama y caballero llevaba como lema bordado en oro sobre su cota de malla respecto a la lucha contra la corrupción, la defensa de los niños en áreas neurálgicas o el oxímoron casi imposible de la defensa de los indefensos animales adobada en frases literarias hermosas como esa de que son ellos, los seres sin raciocinio como niños que nunca crecieron.
Pero alto ahí! Llegó la clausura y luego de largos debates para no dejar nada inconcluso llegó el bálsamo cicatrizante de las despedidas dentro de un idioma de hermandad y si se quiere de ternura, con excusas por algún exceso en determinado recodo de plenarias, el reconocimiento galante del significado de las mujeres en esa gran familia ya en plan de despedida y la exaltación del sacrificio y espíritu de trabajo de los que ya están empacando sin retorno al menos en un cuatrienio.
Y en general el brindis de acuerdo a la cosecha espiritual de cada quien por una palpitación única y magistral: Medellín y su gente. Al final la enumeración de obras realizadas, la inversión con la administración municipal y su Alcalde de sumas billonarias en programas sociales y la recomendación a los que se quedan para que continúen la labor por ahora interrumpida.
Y a desgano, el adiós envuelto en el celofán de un hasta luego con la promesa política similar a la de Douglas Mc Arthur en la península de Bataan prometiendo retornar a Filipinas (lo que cumplió vale la nota bene) encriptada en un estentóreo "Volveremos!"
Última actualización el Martes, 06 de Diciembre de 2011 01:45
Escrito por Otoniel
Sábado, 03 de Diciembre de 2011 22:30






